La ayuda humanitaria y los suministros llegan a cuenta gotas a las zonas más aisladas de Puerto Rico tras la devastación que dejó el huracán María 16 personas muertas, mientras que con lentitud se recupera la normalidad, aunque la falta de electricidad sigue siendo el principal reto y la población sufre.
El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, dijo ayer que se está cerca de una crisis humanitaria que se puede evitar.
