Corea del Norte reivindicó ayer en la ONU su derecho a contar con armas nucleares para defenderse de sus enemigos, pero aseguró que solo las utilizará como "última opción" en caso de un ataque de parte de EE.UU. o de sus aliados.
"No tenemos intención de usar o amenazar con armas nucleares a ningún país que no se sume a las acciones militares de Estados Unidos" contra Corea del Norte, afirmó ante la Asamblea General de la ONU el ministro de Exteriores de ese país, Ri Yong Ho.
Ri pronunció su discurso días después de que, desde la misma tribuna, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con "destruir totalmente" a Corea del Norte "si se ve obligado" a defenderse a sí mismo o a sus aliados.
Ayer le tocó el turno al régimen de Pionyang, y su ministro de Exteriores advirtió de que su país está entrando en la "fase final" del establecimiento de un sistema nuclear, que aseguró tiene fines defensivos.
"La posesión de un sistema de disuasión nuclear por parte de Corea del Norte -añadió- es una medida de autodefensa tomada como última opción".
Ri afirmó que Corea del Norte está "a unos pasos" de completar su capacidad nuclear y que "ha realizado con éxito" una prueba de una bomba de hidrógeno que podría ser montada en un misil intercontinental.
Ello, "como parte de los esfuerzos para llegar al objetivo de completar una fuerza nuclear".
El alto funcionario no mencionó en qué fecha se hizo ese ensayo, pero puede tratarse de la prueba realizada el 3 de septiembre, considerada por los expertos como la bomba más poderosa de Pionyang desde que inició sus ensayos nucleares, en 2006. El ministro insistió que para el régimen de Pionyang este esquema busca ser un "elemento disuasorio" para evitar que Estados Unidos pueda realizar "una invasión militar". "Nuestro último objetivo es establecer un equilibrio de poder con Estados Unidos", insistió.
