Al menos, 94 personas han muerto desde ayer por los bombardeos de aviones sirios y rusos, y en los choques iniciados el martes entre grupos islámicos y las fuerzas gubernamentales en el norte de la provincia de Hama y el sur de la vecina Idleb, informó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
La ONG explicó que, al menos, nueve civiles fallecieron por ataques aéreos contra un hospital materno-infantil en la población de Al Tah y contra las localidades de Yaryanaz, Jan Shijún, Kafr Nabuda, Al Dahariya y Habit. Además, hay 54 bajas en las filas de las facciones, en las que lucha el Organismo de Liberación del Levante -la alianza de la exfilial siria de Al Qaeda-, el Ejército Islámico Túrquico y el Ejército de Aza. Los efectivos gubernamentales han perdido, por su parte, a 31 combatientes en los enfrentamientos. Los grupos islámicos lanzaron ayer una ofensiva en Hama e Idleb, bautizada como "El último intento", para recuperar el terreno perdido en los últimos meses frente a sus adversarios.
Desde ayer, aviones de guerra han efectuado un total de 340 bombardeos contra 30 poblaciones de esas dos regiones.
El viernes 15, los participantes en la conferencia de Astaná sobre el conflicto sirio, en la que actúan como garantes Rusia, Turquía e Irán, acordaron la creación de zonas de distensión en Idleb y el norte de Hama para aplacar la violencia en estas provincias.
TRIBUS
Tribus árabes del este de Siria han reivindicado ayer su papel en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en las regiones orientales del país, y han denunciado su exclusión en la lucha por la liberación de Al Raqa. El portavoz de la facción armada árabe Fuerzas de Élite Sirias, Mohamed Jaled Shaker, que participó en la reunión junto con nueve lideres tribales de las provincias nororientales de Al Hasaka, Deir al Zur y Al Raqa, explicó a Efe que las tribus mostraron su apoyo a esta facción armada, así como a otros grupos árabes en la lucha contra el terrorismo.
