Los primeros países comenzaron a firmar ayer el nuevo tratado de la ONU para la prohibición de las armas nucleares, un texto aprobado el pasado julio por más de 120 Estados, pero boicoteado por las potencias atómicas.
El documento se abrió a la firma de las partes en la sede de Naciones Unidas, aprovechando la presencia de numerosos líderes internacionales con motivo de la Asamblea General.
Al menos, 42 países sellaron ayer el tratado, aunque se espera que más puedan hacerlo a lo largo del día. Latinoamérica tuvo un gran protagonismo en la negociación del texto y varios países del continente lo firmaron en esta primera jornada, entre ellos Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
El documento entrará en vigor una vez que 50 naciones hayan completado sus procesos nacionales de ratificación.
El secretario general de la ONU, António Guterres, fue el encargado de abrir el texto a la firma, calificándolo de "histórico" y recordando que es el primer tratado multilateral de desarme aprobado en más de dos décadas. "El tratado es un importante paso hacia el objetivo global de un mundo libre de armas nucleares", destacó Guterres, que subrayó en todo caso que lograr esa meta requerirá "diálogo" y acciones "prácticas".
En la ceremonia también intervino Luis Guillermo Solís, el presidente de Costa Rica, país que estuvo al frente de las negociaciones.
