Al menos, ocho personas murieron y otras 67 resultaron heridas por un violento temporal que azotó ayer domingo el oeste de Rumania, con lluvias torrenciales y vientos de hasta 100 kilómetros por hora.
Las primeras noticias daban cuenta de seis víctimas mortales y una treintena de heridos. El temporal derribó árboles y obligó a suspender el tráfico vehicular y el ferroviario debido a las fuertes ráfagas de viento. Varios hospitales, centros educativos y viviendas resultaron dañadas.
"(Informamos que) hay decenas de árboles caídos, carreteras bloqueadas y estamos sin electricidad ni agua. Hay casas sin tejado, camiones volcados. Nunca he viso nada parecido", dijo el alcalde de Timisoara, Nicolae Robu.
"No podemos luchar contra el tiempo", aseguró el primer ministro rumano, Mihai Tudose, en declaraciones a los medios de comunicación.
El funcionario de Estado manifestó que "todo el sector sanitario está concentrado en los heridos".
