El jefe de la ONU, António Guterres, urgió ayer a detener la violencia en Birmania y a apostar por la diplomacia en la península coreana, dos crisis que estarán en el centro de los debates que a partir del próximo martes mantendrán los líderes mundiales en la Asamblea General.
Guterres afirmó ayer estas situaciones como dos de los asuntos más preocupantes en la agenda internacional.
CATÁSTROFE
En el caso de Birmania, advirtió que se está ante una crisis humanitaria "catastrófica" como consecuencia de la violencia que se vive en el país desde finales de agosto, cuando las autoridades pusieron en marcha una operación militar en respuesta a ataques de un grupo de insurgentes rohinyás.
Guterres destacó que casi 380.000 miembros de esa minoría musulmana han huido ya a Bangladesh y, preguntado al respecto, dio a a entender que cree que se está cometiendo una "limpieza étnica".
