Una huelga declarada por los conductores del transporte público de Brasilia afectó ayer la rutina de cerca de un millón de personas que depende de ese servicio, que según los sindicatos solo será restablecido cuando haya un acuerdo salarial.
La paralización fue convocada por el sindicato que agrupa a los conductores de autobuses, que exige un aumento salarial del 10 %, frente al 4,5 % que han ofrecido las empresas.
