El Gobierno de Birmania (Myanmar) elevó a 89 el número de muertos en los ataques que rebeldes de la minoría musulmana rohinyá hicieron ayer contra puestos de la policía y el Ejército, informó ayer la prensa estatal.
Los muertos son 77 insurgentes, 10 policías, un soldado y un guardia fronterizo, según informó el diario Global New Light of Myanmar, que añadió que otros 11 miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos.
Los ataques comenzaron en la madrugada del viernes 25 y duraron hasta avanzada la mañana, con asaltos a unos 30 controles de la Policía, puestos fronterizos y militares en los municipios de Maungtaw, Buthidaung y Yathedaung, en la frontera con Bangladesh.
Los insurgentes atacaron armados con cuchillos, machetes, hachas, tirachinas y otras armas caseras, según imágenes del armamento incautado divulgadas por las Fuerzas Armadas.
La oficina de la Consejera de Estado, la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, calificó a los asaltantes de "terroristas" y denunció que los ataques pretendían "socavar los esfuerzos en aras de la paz, la estabilidad y la coexistencia de las comunidades locales". La acción fue reivindicada por el Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA), grupo al que se atribuye un ataque similar el pasado octubre que causó la muerte de nueve policías y desencadenó una operación de represalia del Ejército.
