El Gobierno de Donald Trump puso ayer fin a un programa que permitía solicitar estatus de refugiado en Estados Unidos a niños y jóvenes inmigrantes que huyen de la violencia en Centroamérica, puesto en marcha por su predecesor, el expresidente Barack Obama, en 2014.
De ese modo, menores y jóvenes que alegasen y demostrasen necesitar huir de casos de violencia en sus países podrían obtener permiso para ingresar a Estados Unidos vivir y trabajar temporalmente.
