La Cámara de Diputados de Brasil retomó ayer sus sesiones tras un receso de dos semanas y también reinició el trámite previo a la votación en que hoy decidirá si el presidente Michel Temer será sometido a un juicio penal por corrupción.
En la primera jornada tras el receso, fue leído en la Cámara Baja un informe aprobado por una comisión que rechaza las acusaciones de corrupción pasiva formuladas por la Fiscalía sobre la base de unas confesiones de directivos del grupo JBS, que han dicho que sobornan a Temer desde 2010 y que ello se mantuvo una vez que llegó al poder.
La lectura de ese informe en el pleno era un requisito necesario para proceder a la votación prevista para mañana, que definirá si se autoriza que la Corte Suprema instaure un juicio penal contra Temer, quien en ese extremo sería suspendido del cargo durante 180 días y destituido si al cabo del proceso fuera declarado culpable.
