Sean Spicer dimitió ayer como portavoz y secretario de prensa de la Casa Blanca tras expresar al presidente de EE.UU., Donald Trump, su profundo desacuerdo con el nombramiento del empresario Anthony Scaramucci como director de comunicaciones, agudizando la crisis que ronda al magnate.
Según confirmaron ayer a EFE fuentes de la Casa Blanca que pidieron el anonimato, Spicer renunció a su puesto después de que el multimillonario ofreciese el cargo a Scaramucci pese a que el hasta ahora portavoz le había advertido que lo consideraba "un grave error".
No obstante, según indicó más tarde el propio Spicer a través de su cuenta de Twitter, continuará ejerciendo el cargo hasta que concluya el mes de agosto.
"Ha sido un honor y un privilegio servir a @POTUS @realDonaldTrump y este increíble país. Continuaré mi servicio durante agosto", aseguró.
Tras meses de rumores sobre su posible marcha de la portavocía del Ejecutivo estadounidense, Spicer consumó ayer los presagios, aunque el desenlace no ha sido cómo tenía planeado.
Durante las últimas semanas, varios medios de comunicación se hicieron eco de que Spicer había comenzado a entrevistar a posibles candidatos para ocupar su puesto, ya que aspiraba a escalar hacia la estrategia comunicativa de la Casa Blanca, previsiblemente el cargo que ayer Trump ofreció a Scaramucci. De hecho, desde el pasado mayo Spicer estaba llevando a cabo las funciones de director de comunicaciones de forma interina, tras la renuncia de Mike Dubke.
