Al menos, 46 personas murieron por hambre entre mayo y junio en el estado sursudanés de Mopollo (suroeste), informó ayer a EFE el coordinador de la Comisión gubernamental de Asuntos Humanitarios en esa zona, Wilson Moga.
"No hay comida suficiente para mantener la vida de la gente por la inseguridad, que impide a los comerciantes moverse y por eso la gente come solo frutas silvestres", dijo el funcionario. Moga lanzó un llamamiento a los gobiernos y organizaciones humanitarias para que "intervenir rápidamente" y mejorar la situación en la región.
La ONU levantó el 21 de junio la clasificación de hambruna en el país, que había sido declarada en febrero, debido a los esfuerzos humanitarios de diferentes agencias internacionales.
Mopollo ha acogido a miles de desplazados que han huido hacia esta región desde zonas vecinas por la guerra abierta entre la oposición armada y las fuerzas gubernamentales leales al presidente Salva Kiir.
El 6 de julio la provincia sursudanesa de Terkeka, situada al norte de la capital, Yuba, anunció la muerte de, al menos, 33 personas en la región debido a la hambruna entre mayo y junio.
En junio, el presidente del Comité de Estadísticas del Gobierno informó de que seis millones de personas, alrededor de la mitad de la población de Sudán del Sur, sufren hambre a causa del conflicto armado y la crisis económica.
Los años del conflicto han dañado gravemente la producción de cultivos, mientras que la hiperinflación (de hasta el 800 % anual) ha deteriorado el poder adquisitivo de los pobres.
El conflicto en Sudán del Sur estalló en diciembre de 2013 y enfrenta a las fuerzas leales al presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, y la oposición armada liderada por el exvicepresidente Riek Machar, perteneciente a la tribu nuer.
FAO
A inicios de mes la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió de que el número de personas que pasan hambre en el mundo ha aumentado de nuevo en 2017, aunque las cifras definitivas se conocerán en septiembre.
