Las protestas por la escasez de pan y combustibles y el encarecimiento de otros bienes continuaron ayer por cuarto día consecutivo en Sudán y la oposición se sumó a las demandas de los manifestantes, que piden la caída del Gobierno del presidente sudanés, Omar al Bashir.
Centenares de personas salieron de nuevo a las calles en el estado de Kordofán del Norte (oeste), en la capital regional, Al Obeid, y en la ciudad de Al Rahad, y en ambos casos la Policía volvió a reprimir las manifestaciones con gases lacrimógenos y porras.
En Al Rahad, la policía tuvo que hacer disparos al aire después de que los manifestantes quemaran la sede del aparato de Seguridad y del gobernante Partido del Congreso Nacional (PCN), y una treintena fueron detenidos, según relataron a EFE testigos.
Mientras, el principal partido de la oposición, el islamista moderado Al Umma, denunció ayer la represión y aseguró que 22 personas murieron a manos de las fuerzas de seguridad.
