Los iraquíes han celebrado la liberación de Mosul, después de tres años de ocupación del grupo yihadista Estado Islámico (EI), aunque ahora comienzan las preguntas sobre el destino de la ciudad y de Irak.
Tras el baño de multitudes y las muestras de apoyo recibidas el lunes 10 por el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, antes y después de anunciar la "liberación" total de Mosul del yugo yihadista tras casi nueve meses de combates, la realidad se muestra más amarga.
"La guerra no ha acabado", advirtió a EFE el director de Oxfam en Irak, el español Andrés González.
"El nivel de destrucción es muy grande, todavía quedan muchas minas y explosivos", subrayó González, quien recordó que además de las 800.000 personas que huyeron en los últimos meses de Mosul.
