Decenas de personas han muerto ayer y más de un centenar han resultado heridas en un nuevo viernes de violencia terrorista en Pakistán con dos atentados en el noroeste y oeste que han enlutado al país a tres días para el final del Ramadán.
Apenas dos horas antes de que el imán llamase a romper el ayuno en el área tribal de Parachinar, una doble explosión sacudía un concurrido mercado, cerrando una jornada negra con 36 muertos y 120 heridos que comenzó por la mañana en la occidental ciudad de Quetta.
El mayor de los golpes que ayer empañaron las vísperas de la importante festividad de Eid-ul-Fitr, que marca el fin del mes sagrado musulmán, se produjo en un concurrido mercado de Parachinar.
Los autores del atentado, que no ha sido todavía reivindicado por ningún grupo, esperaron entre dos y tres minutos antes de hacer detonar una segunda bomba en el mismo lugar, una táctica común entre los insurgentes para infligir bajas adicionales entre los que acuden a ayudar a las primeras víctimas. Como ocurre estos días en todos los lugares de mayoría musulmana, los habitantes de Parachinar apuraban los preparativos y compras de última hora en los bazares para la celebración de una de sus principales festividades el lunes 26.
El doble atentado causó la muerte a 25 personas y heridas a más de 100, según el último balance ofrecido a EFE por el portavoz de la Administración regional, Kamal Uddin.
La acción se produjo horas después de que un atacante suicida hizo volar por los aires un vehículo cargado de explosivos a la entrada de un cuartel de la Policía en Quetta, capital de la provincial de Baluchistán.
