El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo ayer en Miami que ha cumplido su promesa de revertir la actual política hacia Cuba para acabar con la "represión" y se mostró dispuesto a firmar con el Gobierno de Raúl Castro otro acuerdo "que beneficie al pueblo cubano".
"Ustedes votaron por mi, y aquí estoy como lo prometí. Para ser una voz contra la represión" que ha sufrido el pueblo cubano por casi seis décadas, aseguró Trump en el teatro Manuel Artime, del tradicional bario de Pequeña Habana.
Con la presencia de líderes y políticos del exilio, entre ellos los congresistas cubano-estadounidenses Marco Rubio, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, el republicano aseguró que no iba a seguir alimentando el flujo de dinero que llega a la "columna vertebral" del régimen, las empresas a cargo de las fuerzas militares cubanas. "No queremos dólares de estadounidenses para un negocio del régimen que explota a los cubanos, no vamos a levantar las sanciones hasta que no haya libertad, se legalicen los partidos políticos y haya elecciones libres con supervisión internacional", expresó.
En un acto, en el que rindió tributo a varios de los opositores cubanos, algunos de ellos presentes como Ángel de Fana, Cary Roque y Jorge Luis García Pérez, "Antunez", Trump enumeró las condiciones de su Gobierno para retomar el deshielo emprendido por su predecesor, el presidente Barack Obama.
"No nos vamos a quedar callados ante el comunismo", dijo el presidente al señalar que los cubanos han sido testigos de cómo esta "ideología fracasada" "ha destruido una nación".
Como se preveía, según lo había anunciado la Casa Blanca este jueves, las modificaciones parciales que hizo a la política de Obama están orientadas a frenar los negocios de estadounidenses con empresas militares cubanas y restringir las visitas a la isla. "Retamos a Cuba a que venga con un nuevo acuerdo que beneficie a los cubanos y a los estadounidenses", agregó, y además solicitó a la isla repatriar a fugitivos estadounidenses. El presidente estadounidense reconoció que "a veces" en política, las cosas toman un "poco más de tiempo" del deseado, pero prometió que llegarán "ahí" y que lograrán que Cuba sea libre. Trump, sin embargo, no dio vuelta atrás a la decisión de Obama de cancelar la entrada de cubanos sin permisos legales a EE.UU. como parte de la política de "pies mojados/pies secos" decretada en 1995.
