El último día de la campaña presidencial de Irán se desarrolló en un ambiente polarizado e incierto ante la disputada contienda entre los principales rivales: el moderado Hasan Rohaní y el conservador Ebrahim Raisí. Los dos clérigos chiíes, que celebraron ayer mítines en la ciudad santa de Mashad, tienen un largo historial revolucionario pero una visión distinta sobre la necesidad de apertura y de salvaguarda de los principios islámicos de Irán.
