El presidente de EE.UU., Donald Trump, entró ayer en modo defensivo contra sus "críticos" y los medios de comunicación, mientras el Senado aumentaba su presión sobre la Casa Blanca para obtener respuestas sobre las polémicas relacionadas con el exdirector del FBI, James Comey, y su investigación sobre Rusia.
Trump no se refirió en toda la jornada a la controversia sobre el despido de Comey, ni la información de que él había pedido al exdirector del FBI que no investigara a uno de sus exasesores, ni a la polémica relacionada con su propia decisión de compartir con Rusia información confidencial sobre el Estado Islámico (EI).
El mandatario intentó, en cambio, poner el foco sobre los medios de comunicación, con los que está en pie de guerra desde la campaña electoralde 2016.
"Miren cómo me han tratado últimamente, especialmente los medios de comunicación. Ningún político en la historia ha sido tratado peor o más injustamente", dijo Trump en un discurso ante los cadetes de la Academia de la Guardia Costera de Estados Unidos, en New London (Connecticut).
Trump insistió en que ha "conseguido hacer una tremenda cantidad de cosas en el periodo muy corto" que lleva como presidente.
"Y el pueblo entiende lo que estoy haciendo, y eso es lo más importante. No me eligieron para servir a los medios de comunicación de Washington o a los intereses especiales, me eligieron para servir a los hombres y mujeres olvidados, y eso es lo que estoy haciendo", sentenció.
