Corea del Norte realizó ayer un nuevo ensayo de un misil balístico, un test que mantiene su desafío a la comunidad internacional y pone a prueba al recién estrenado Gobierno surcoreano, favorable a un mayor acercamiento a Pionyang.
El régimen que lidera Kim Jong-un volvió a disparar un proyectil tras el ensayo anterior realizado hace dos semanas, el último de una serie de desarrollos armamentísticos que, unido a las alusiones a una posible guerra preventiva por parte de la Administración Trump, elevaron la tensión a niveles máximos en la península de Corea.
El ensayo se produce además en medio de las crecientes llamadas de la comunidad internacional -incluida China, principal aliado de Pyongyang- al cese de los programas norcoreanos nuclear y de misiles, y cinco días después de que asumiera el cargo el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in. El lanzamiento de ayer coincidió también con la celebración en Pekín de foro económico y social de la Nueva Ruta de la Seda, al que asisten casi una treintena de líderes de todo el mundo, incluido el presidente ruso, Vladimir Putin y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
