El presidente brasileño, Michel Temer, cumplió ayer un año en el poder y afirma que su Gobierno "encarrila" al país con "absoluta responsabilidad" y "sin populismo", en abierta alusión a Dilma Rousseff, destituida por irregularidades fiscales.
Para la ocasión, Temer reunió a sus 28 ministros, a los jefes de las cámaras legislativas y a los presidentes de todas las empresas estatales, ante los que se ufanó de haberle devuelto a Brasil la "confianza que se había perdido" con "el descontrol de los gastos públicos".
Fue una referencia directa a Rousseff, separada hace un año de sus funciones para responder a un juicio político y sustituida por Temer, su entonces vicepresidente, confirmado en el cargo en agosto tras su destitución.
