El Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) informó ayer que prevé que el número de niños que sufren o sufrirán malnutrición aguda en Somalia aumentará 50 %, hasta 14 millones en 2017.
Esta cifra incluye a más de 275.000 niños que han experimentado o experimentarán una malnutrición severa posiblemente mortal en 2017, según las proyecciones de la agencia multilateral.
Unicef y sus socios han tratado ya a más de 56.000 niños gravemente malnutridos en los tres primeros meses del año, el 88 % más que en el mismo periodo del año anterior.
"Cada día habrá más", afirmó la portavoz de Unicef Marixie Mercado, en una rueda de prensa. De acuerdo con esta agencia de la ONU, niños gravemente malnutridos tienen nueve veces más posibilidades de morir de enfermedades como el cólera, la diarrea aguda y el sarampión, que se están expendiendo.
Durante la crisis de hambruna en 2011 en Somalia, durante la cual fallecieron unas 260.000 personas a lo largo de 18 meses, la mitad niños, las principales causas de las muertes de menores fueron la diarrea y el sarampión. El representante del Fondo en Somalia, Steven Lauwerier, indicó en un comunicado que la combinación de la sequía, las enfermedades y el desplazamiento son "mortales para niños y necesitamos hacer mucho más y más rápido para salvar vidas". El portavoz de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) Jens Laerke explicó en una rueda de prensa que unas 615.000 personas, la mayoría de ellas mujeres y niños, han sido desplazadas internamente por la sequía desde noviembre de 2016. Estos desplazados se suman al millón que ya había anteriormente, afirmó.
La sequía también ha impedido a 400.000 niños asistir a sus clases en las escuelas, ya que las familias más vulnerables necesitan que sus hijos vayan en busca de agua o emigran para hallar alimentos y agua.
