La ofensiva para expulsar a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) de la ciudad septentrional de Mosul entró en su séptimo mes, coincidiendo con un lento avance de las fuerzas iraquíes y con miles de civiles atrapados en los combates sin apenas acceso a los servicios básicos.
Los ciudadanos del oeste de la urbe iraquí, donde se está librando la fase final de la campaña militar, están "decepcionados" y acusan a las tropas gubernamentales del retraso de la liberación de Mosul por su "falta de capacidad" en el terreno.
Un ciudadano del barrio de Faraq, en el centro de la parte occidental de Mosul, identificado como Laiz Mohamed Ali, aseguró a EFE: "Las familias tenían la esperanza de poder ser liberadas pronto, tal y como ocurrió en el este de la población, pero las fuerzas iraquíes nos han decepcionado".
Ali trabajaba en la principal zona comercial de Mosul, situada en el centro, y vio como los puestos donde se vendían alimentos fueron destruidos por los "incesantes bombardeos" de la aviación iraquí y de la coalición internacional liderada por EE.UU.
