Un centenar de niños murió de hambre desde que en febrero de 2017 comenzó el asedio al casco antiguo de la ciudad iraquí de Mosul, donde se ha hecho fuerte el grupo terrorista Estado Islámico (EI), informaron ayer activistas y testigos.
El director regional de la ONG Foro del Niño, Muataz al Raui, explicó a EFE que el sitio al casco antiguo, impuesto por los militares y la Policía iraquíes, ha agotado las existencias de fórmula para lactantes, leche y otros alimentos, lo que ha contribuido a la muerte de numerosos bebés y recién nacidos.
Al Raui acusó al EI y a las fuerzas militares de ser responsables de cometer un "crimen contra la humanidad" y una "gran y grave violación" contra los menores que están atrapados en Mosul, a la vez que advirtió que habrá más víctimas entre los niños debido al "asfixiante asedio" impuesto por las fuerzas gubernamentales.
Según cálculos de Unicef, unos 220.000 menores de edad siguen atrapados en los barrios bajo el control de los terroristas y se encuentran en peligro extremo y "sin salida" por los enfrentamientos. Desde el comienzo de la ofensiva contra el EI en la provincia de Nínive en cotubre de 2016, cuya capital es Mosul, cerca de 500.000 civiles se han visto desplazadas, cerca de la mitad de ellos, menores de edad, según un reciente comunicado de Unicef.
Tan solo en las últimas seis semanas, unos 151.000 niños huyeron de los combates con sus familias de los barrios del oeste de Mosul, según Unicef. Una de las menores que a punto estuvo de morir de hambre es la pequeña Almas, de seis meses de edad, que llegó a desmayarse por la falta de alimentos mientras sus padres huían de los combates.
El padre de la niña, Rabia Zahir Abdulhadi, informó a EFE que la familia consiguió huir del barrio de Al Yamia al Nury al Qabir, en el centro de Mosul, después de que su casa fue bombardeada y estaba a punto de derrumbarse y tras haber consumido todos los suministros que habían almacenado.
