El terrorismo volvió a golpear ayer con saña a Rusia con un atentado con bomba en el metro de San Petersburgo, que causó, al menos, 11 muertos y 45 heridos, justo cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, se encontraba en la ciudad.
El Comité Nacional Antiterrorista (CNA) elevó a última hora del lunes a once la cifra de muertos y situó en 45 la de hospitalizados, de los que 13 están en estado grave.
El Ministerio de Sanidad había informado con anterioridad de que siete personas murieron en el acto, otra en ambulancia y dos más en el hospital, mientras seis de los heridos se encontraban en estado grave debido a heridas de metralla y quemaduras.
El atentado ocurrió en una jornada en la que se reanudaba el curso escolar tras las vacaciones primaverales en Rusia.
Aunque al principio se informó sobre dos explosiones, el Comité Nacional Antiterrorista aseguró en un comunicado que la explosión ocurrió entre dos céntricas estaciones -"Tejnologuicheskiy Institut" y "Sennaya Ploschad"- de la línea azul del metropolitano.
"El maquinista del tren en uno de cuyos vagones tuvo lugar la explosión actuó sensatamente en una situación complicada. La explosión ocurrió entre dos estaciones, pero él tomó la decisión absolutamente correcta de no parar el convoy hasta llegar a la estación", informó Svetlana Petrenko, portavoz del Comité de Instrucción.
Eso, según la funcionaria, "permitió comenzar la evacuación inmediatamente y ayudar a los heridos".
La explosión causó una gran humareda, lo que obligó a evacuar a un gran número de pasajeros en ambas estaciones, dos de las más concurridas de la ciudad, tras lo que las autoridades optaron finalmente por cerrar todo el metro hasta el día siguiente.
En las primeras imágenes divulgadas por los medios de comunicación se veían varios cuerpos ensangrentados tendidos frente a un vagón del metro con las puertas arrancadas de cuajo debido a la onda expansiva. Además, otro artefacto explosivo casero fue desactivado por los artificieros en la estación de metro "Ploschad Vosstania", junto a la principal estación de trenes de la ciudad (Moskovskiy). Ese artefacto, que fue colocado dentro de un extintor, tenía una potencia de un kilogramo de trilita, varias veces mayor que el que explotó, según fuentes oficiales.
