El Gobierno de EE.UU. restauró ayer miles de visados para ciudadanos de siete países de mayoría musulmana después de que un juez suspendió el polémico veto migratorio impuesto por el presidente Donald Trump, pero prometió pelear en los tribunales para restaurar esa medida "legal y apropiada".
Mientras las aerolíneas aceptaban de nuevo a los ciudadanos cuya entrada en Estados Unidos había estado prohibida desde el pasado 27 de enero, Trump reaccionaba con indignación a la decisión de un juez federal que el viernes 3 bloqueó su orden ejecutiva y abrió de nuevo las puertas del país a millones de inmigrantes y refugiados.
"La opinión de este supuesto juez, que esencialmente arrebata a nuestro país la capacidad de aplicar la ley, es ridícula y será anulada", dijo Trump en un mensaje en la red social Twitter.
"Cuando un país ya no es capaz de decir quién puede y quién no puede entrar y salir, especialmente por razones de seguridad - ¡gran problema!", añadió el presidente. El Departamento de Justicia estadounidense tiene previsto "presentar lo antes posible una petición de urgencia para que se suspenda la orden" judicial que paralizó el veto migratorio de Trump, según aseguró a EFE una portavoz del Gobierno estadounidense, Gillian Christensen. La orden de Trump suspendía durante 120 días el programa de acogida de refugiados de Estados Unidos -o indefinidamente, en el caso de los refugiados sirios- y detenía durante 90 días la emisión de visados para ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Irán y Yemen. La decisión emitida el viernes 3 por el juez federal James Robart en un tribunal de Seattle (estado de Washington), bloqueó la orden con efecto inmediato sobre todo el país.
