Una semana después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ordenó el veto migratorio, decenas de abogados y voluntarios siguen trabajando en el aeropuerto JFK de Nueva York para defender los derechos de los afectados.
La cafetería "Central Diner" de la terminal 4 del John F. Kennedy se ha convertido en una improvisada oficina, abierta las 24 horas, en la que se han instalado tanto intérpretes como abogados que se han ofrecido para trabajar de forma pro bono largos turnos a fin de ayudar a los viajeros perjudicados por la medida.
Es el caso de la abogada especializada en inmigración Tahanie Aboushi, que lleva toda la semana en la terminal 4 prestando asistencia a las familias de los detenidos, que calcula en más de 100 personas.
"Esto es una violación directa de la Constitución estadounidense. La orden ejecutiva del presidente discrimina en base a la nacionalidad y no podemos quedarnos de brazos cruzados frente a algo así. Tenemos una gran lucha por delante", afirmó Aboushi en declaraciones a EFE. De entre los casos que ha presenciado, explicó el de un padre y un hijo de un vuelo procedente de Irán que fueron detenidos al pisar suelo estadounidense y permanecieron en custodia policial durante 33 horas. "Les dieron dos opciones: ser deportados a Irán con la prohibición de no volver a Estados Unidos en cinco años o enfrentarse a una detención indefinida", aseguró la abogada.
