El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, subrayó ayer que el terrorismo no logrará "dividir" al país y reafirmó "al millón de musulmanes canadienses" que viven en él que "esta es su casa", tras el ataque terrorista contra una mezquita en Québec que dejó la noche del domingo 29 seis muertos y varios heridos.
"Al millón de musulmanes canadienses: esta es su casa", afirmó Trudeau una intervención ayer en la Cámara de los Comunes, en Ottawa.
El primer ministro canadiense calificó a las víctimas del ataque terrorista como hermanos, tíos, amigos y miembros de sus comunidades.
"Los responsables de este tipo de ataques quieren alterar nuestros valores, dividirnos, crear odio. En cambio, nosotros abriremos nuestros corazones", dijo Trudeau ante los legisladores de Canadá, que cuenta con 36 millones de habitantes. Por su parte, el Gobierno informó ayer que continúan la investigación por el ataque armado perpetrado el domingo 24 contra una mezquita de Québec, que dejó seis muertos y ocho heridos, y que desde un principio consideraron como terrorista.
