La implementación del acuerdo de paz colombiano dio ayer un paso adelante con el anuncio de que ya ha comenzado el proyecto de sustitución de cultivos ilícitos de coca que prevé que en su primer año tenga efecto en 50.000 hectáreas y en el que colaborarán el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En un inicio, el proyecto llegará a 40 municipios en los que se produce alrededor del 50 % de la coca en el país, una focalización que también facilitará la seguridad de las comunidades campesinas y de los miembros de las FARC que colaboren en él. El plan ya comenzó en la aldea de Guerima, a las puertas de la Amazonía en el departamento del Vichada dentro del considerado "triángulo negro de la coca", y en Montañita, departamento del Caquetá (sur).
Este fin de semana acudirán a la selvática región del Catatumbo, fronterizo con Venezuela y en el que tienen presencia las FARC, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), un pequeño reducto del Ejército Popular de Liberación (EPL) -considerado como narcotraficantes por el Gobierno-, grupos paramilitares y criminales. Este plan se enmarca dentro del punto cuarto del acuerdo de paz firmado por el Gobierno colombiano y las FARC el pasado 24 de noviembre, que supone un pacto para la sustitución de los cultivos ilícitos en el país y la transformación de los territorios afectados por el conflicto.
El Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, explicó en una rueda de prensa que el programa tendrá un presupuesto para el primer año superior al billón de pesos (unos 341 millones de dólares) que procederá íntegramente del presupuesto nacional, si bien espera que pueda haber colaboración internacional.
En este sentido, comentó que los cultivos ilícitos serán sustituidos por diversos productos que decidirán los técnicos en función de las características y posibilidades de cada región, pero explicó que el cacao es una "buena alternativa".
