Adama Barrow tomó posesión ayer como presidente de Gambia desde el exilio, en una ceremonia celebrada en la embajada de su país en Dakar a la que siguió una intervención militar internacional para expulsar al jefe de Estado saliente, Yahya Jammeh, aferrado al poder en Banjul.
La secuencia se inició en acto de investidura, en el que Barrow, como nuevo comandante en jefe, exigió lealtad a su Ejército y ordenó a las tropas que permanecieran en sus barracones y no hicieran uso de las armas. Apenas una hora después, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que respaldaba al nuevo jefe de Estado y apoyó las gestiones de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental para lograr que Jammeh entregara el poder.
Transcurridos unos minutos desde la publicación de la resolución, fuentes militares informaron a EFE de la entrada de tropas senegalesas en Gambia, donde se está llevando a cabo una operación militar para restablecer el orden constitucional.
