Los francotiradores del Ejército iraquí apostados en los barrios del este de la ciudad septentrional de Mosul, recién reconquistados por las tropas gubernamentales, intentaron proteger a los civiles de los disparos de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).
Sanad tiene 28 años y hasta hace tan solo una semana formaba parte de las fuerzas antiterroristas del Ejército. Ahora, vigila apostado en la azotea.
