El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva volvió ayer a ser acusado por la Fiscalía de dirigir una "sofisticada" trama corrupta relacionada con la petrolera estatal Petrobras, en una nueva denuncia que se suma a otras causas abiertas por la justicia y que estrecha el cerco sobre su figura.
Esta es la segunda acusación formal que recibe Lula por parte de la Fiscalía de Paraná, que concentra las investigaciones sobre la trama corrupta de enormes dimensiones que durante una década operó en la petrolera estatal Petrobras.
En esta nueva denuncia por corrupción y lavado de dinero, la Fiscalía asegura que Lula favoreció a la constructora Odebrecht a la hora de conseguir contratos y a cambio la compañía pagó sobornos dirigidos a la "estructura ilícita" que supuestamente el exmandatario dirigía.
Odebrecht es una de las compañías más salpicadas en la operación Lava Jato, como es conocido el proceso sobre los desvíos en Petrobras y por la cual han sido detenidos en los últimos dos años decenas de políticos y exdirectivos de la petrolera.
Según las investigaciones, la constructora tenía implementado en su estructura empresarial un departamento de sobornos para pagar a distintos políticos a cambio de que estos legislaran a favor de la actividad de la compañía e intermediaran en la concesión de nuevos contratos.
De acuerdo con la denuncia de la Fiscalía, las coimas pagadas por Odebrecht sumaron 75 millones de reales (unos 22.5 millones de dólares) en ocho contratos con Petrobras e incluyeron un terreno de 12.5 millones de reales (unos 3.7 millones de dólares) para el Instituto Lula, entidad dirigida por el expresidente. El documento agregó que la empresa también dio, en forma de soborno, un ático de 500.000 reales (unos 150.000 dólares) vecino a la residencia particular de Lula en la localidad de Sao Bernardo do Campo, en el estado de San Pablo.
