La evacuación de miles de personas que se encuentran en los barrios rebeldes de Alepo, sitiados por las fuerzas gubernamentales sirias, comenzó ayer tras alcanzarse un nuevo acuerdo de alto al fuego que no evitó algunos disparos entre ambos bandos.
Las ambulancias iniciaron las tareas de traslado de heridos por la mañana y los autobuses evacuaron a otras personas que se encontraban en los barrios orientales de Alepo, en el norte del país, informaron el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), los rebeldes y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Según la televisión oficial siria, se espera que unos 4.000 combatientes acompañados de sus familias y 9.000 civiles abandonen Alepo en este operativo.
La ONU anunció ayer que supervisará y asistirá en las labores de evacuación, después de haber recibido una invitación por parte de Rusia, anunció en una rueda de prensa en Ginebra el responsable humanitario para Siria, Jan Egeland.
La primera tanda de evacuados salió de las zonas sitiadas a través del corredor de Al Ramusa-Ameriya, que cruza el sur de la ciudad, con destino al oeste de la provincia de Alepo, según informaron las fuerzas rebeldes.
Según la televisión oficial siria, en el primer convoy solo había civiles y los combatientes todavía no han salido de la ciudad, mientras que el grupo rebelde Movimiento Nuredín al Zinki, por su parte, no mencionó si los evacuados son civiles o insurgentes. La Cruz Roja informó de que estaba preparada para atender a unos 200 heridos.
