Un grupo de manifestantes se enfrentó ayer a la Policía en la Explanada de los Ministerios, la avenida de Brasilia en la que están ubicadas las principales edificaciones gubernamentales de Brasil, poco después de que el Senado aprobó la medida más polémica del ajuste fiscal propuesto por el Gobierno.
Los violentos choques al final del día se prolongaron por cerca de dos horas y dejaron, al menos, dos policías y un manifestante heridos, según la dirección de la Policía Militarizada del Distrito Federal de Brasilia.
Los manifestantes, unos 2.000 según los organizadores de la protesta, atacaron con piedras y botellas a los policías, casi en igual número, que habían sido enviados para reforzar el centro de la capital brasileña en medio de la tensión por la votación de una medida a la que se opone la mayoría de los brasileños. Los uniformados dispersaron en poco tiempo con gases lacrimógenos y gas pimienta a los protagonistas de la protesta, en su mayoría estudiantes y sindicalistas, y cargaron con caballos sobre los más exaltados.
El fuerte cerco policial impidió que los manifestantes se aproximaran ayer a la sede del Congreso, ubicada en uno de los extremos de la Explanada de los Ministerios junto al Palacio presidencial de Planalto y al palacio de la Corte Suprema.
DETERMINACIÓN
El Gobierno del presidente brasileño, Michel Temer, dio ayer una muestra de fortaleza política y logró que el Senado apruebe en forma definitiva una polémica propuesta que mantendrá en mínimos el gasto público durante los próximos 20 años.
El proyecto tenía carácter de enmienda constitucional, por lo que debió ser sometido a dos votaciones en el pleno de la Cámara alta, que ayer le dio su segunda sanción con una abrumadora diferencia de 53 votos a favor y apenas 16 en contra.
