Más de 100 personas murieron el sábado 10 en el sureste de Nigeria en el derrumbe de un templo evangélico durante un servicio religioso en el que se consagraba a un nuevo obispo, según informaron ayer domingo fuentes médicas.
El siniestro se produjo en la ciudad de Uyo, capital del estado de Akwa Ibom, situado en la región petrolífera del Delta del Níger.
