La Policía de Filipinas se encuentra desde ayer en estado de máxima alerta tras detonar un artefacto explosivo que fue colocado cerca de la embajada de Estados Unidos en Manila, supuestamente por los rebeldes islamistas del Grupo Maute, afiliados al Estado Islámico (EI).
La alarma saltó a primera hora cuando una empleada del servicio municipal de limpieza encontró un paquete sospechoso en una de las principales avenidas de Manila, Roxas Boulevard, a escasos metros de la embajada estadounidense.
Menos de una hora después, agentes de la Policía acordonaron la zona y procedieron a la explosión controlada del artefacto explosivo, formado, según los funcionarios, por un teléfono móvil conectado con dos cables a un mortero de 81 milímetros.
