El presidente brasileño, Michel Temer, reafirmó ayer el duro ajuste que ha propuesto para sanear las cuentas del Estado y su apuesta en el sector privado, todo lo cual sostuvo que ya ha comenzado a generar "confianza" entre los inversores.
"El clima de confianza está creciendo y repercute positivamente" en la economía, declaró Temer en un seminario sobre las políticas económicas del Gobierno organizado por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) y el diario Valor Económico.
Ante un público compuesto por empresarios y banqueros, Temer hizo una fuerte defensa de una sus propuestas más polémicas, que apunta a limitar el aumento del gasto público anual a la inflación registrada en el ejercicio anterior durante las próximas dos décadas.
"Al asumir el Gobierno, recibimos un país con una deuda creciente y constatamos que el nivel de gasto que se consolidó en los últimos años es insostenible", dijo Temer en alusión a la gestión de la destituida Dilma Rousseff, a quien sucedió el 31 de agosto.
