La Cámara Baja de Brasil votó ayer por la destitución del polémico expresidente de ese órgano legislativo, Eduardo Cunha, que fue acusado por mentir al en sus declaraciones sobre el caso Petrobras.
Con 450 votos a favor y en contra sólo 10, Cunha pierde su mandato de diputado. También se registraron nueve abstenciones, según reportó el diario El País en su página de internet.
El Tribunal Supremo ya había negado el jueves 8 otra de las peticiones del acusado para suspender el proceso abierto en el Legislativo para despojarlo del mandato.
Cunha, que renunció en julio a la Presidencia de la Cámara baja luego de que la justicia le suspendiera sus funciones, es considerado como el verdugo de Rousseff por haber sido el encargado de aceptar a trámite las denuncias por irregularidades fiscales que terminaron costándole el cargo a la ahora expresidenta.
El diputado también es investigado por la Corte Suprema por su implicación en el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, del que supuestamente se benefició haciéndose valer de su cargo de presidente de la Cámara.
Pese a renunciar a la presidencia para intentar frenar las presiones en su contra, el político, un evangélico de tendencia conservadora, luchó por mantener su escaño de diputado, que estuvo en juego por haber negado ante la Cámara la existencia de unas cuentas secretas en el extranjero donde supuestamente escondió dinero de la corrupción y cuya existencia fue confirmada por la justicia suiza.
La insistencia obedece a que la justicia ya expidió una orden de detención en su contra, que no puede ser cumplida debido a que, como diputado, tiene fuero privilegiado.
Al menos, tres empresarios interrogados por el Congreso confirmaron, con pruebas, que le pagaron sobornos a Cunha y que los depositaron en las cuentas en el exterior que el diputado negó tener.
Uno de los interrogados aseguró que Cunha exigió sobornos por al menos 40 millones de dólares por facilitar un contrato de 1.200 millones de dólares para construir dos navíos de explotación de petróleo en aguas marinas para Petrobras.
El expresidente de los Diputados aprovechó su cargo para, mediante numerosos recursos y maniobras, dilatar al máximo el proceso que le abrió en octubre del año pasado el Consejo de Ética y que ha sido hasta ahora el más largo de este tipo en Brasil.
Cunha también responde en tres procesos en el Tribunal Supremo, en todos los casos por presuntos beneficios financieros obtenidos de la red de corrupción que operó en Petrobras.
