Paraguay siguió ayer conmocionado por la muerte de los ocho militares que fallecieron el sábado en un atentado en el norte del país que apunta a la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), grupo que mantiene secuestrados a un policía y a dos colonos menonitas.
El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, viajó a la zona donde tuvo lugar el atentado y se entrevistó con mandos de la Fuerza de Tarea Conjunta, el cuerpo encargado del combate al EPP, al que pertenecían todas las víctimas.
