El Senado brasileño se pronunció ayer de madrugada por una clara mayoría en favor de la continuidad del proceso contra la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, lo que la pone frente a un juicio final que será celebrado a fines de este mismo mes.
En una sesión que se prolongó durante unas 16 horas y dirigida por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, como garante constitucional del proceso, el Senado aprobó, por 59 votos a favor y 21 en contra, un informe que recomienda destituir a Rousseff, acusada de graves irregularidades fiscales.
Esa decisión llevará a una última sesión, que será convocada para fines de este mes, en la que Rousseff será despojada de su mandato si así lo decide una mayoría calificada de 54 votos, que representan dos tercios del pleno del Senado y que sus adversarios probaron hoy que ya tienen prácticamente consolidada.
La fecha de ese juicio final deberá ser establecida por la Corte Suprema, que desde ya ha calculado que la sesión durará entre tres y cinco días, ya que en esa fase definitiva volverán a ser escuchados testigos de la defensa y de la parte acusadora.
Si Rousseff fuera destituida, el mandato que vence el 1 de enero de 2019 será completado por Michel Temer, quien hasta el 12 de mayo pasado ocupaba la Vicepresidencia y la sustituye en forma interina desde esa fecha, cuando se instauró el proceso y fue suspendida de sus funciones.
Pese a que la Corte Suprema había previsto que la sesión, que comenzó el martes y concluyó entrada la madrugada de ayer miércoles, duraría al menos unas veinte horas, el trámite se abrevió gracias a un acuerdo con parlamentarios que aceptaron renunciar a su derecho de palabra.
De esa manera, el presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, se pronunció en nombre de los otros diez senadores de esa formación para declarar su apoyo al proceso.
El Gobierno del presidente interino de Brasil, Michel Temer, recibió con "alegría" la decisión del Senado de avanzar hacia la fase final del proceso de destitución de la mandataria suspendida, Dilma Rousseff.
"El presidente tenía la expectativa de que el Senado continuara tributando confianza a su proyecto de Gobierno" y "hemos visto un número grande de senadores que votaron a favor de su permanencia, lo cual es recibido con alegría", declaró a periodistas el ministro de la Presidencia, Eliseu Padilha.
La última fase duraría entre tres a cinco días, de acuerdo a fuentes gubernamentales.
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