Los tres meses de estado de emergencia anunciados ayer por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, son necesarios, aseguró, para "continuar la limpieza" de quienes considera responsables del fallido golpe de Estado del pasado viernes y purgar al país de "amenazas a la democracia".
"Esta medida no es en absoluto contra la democracia, el estado de derecho y la libertad. Por el contrario, tiene el propósito de fortalecer y proteger esos valores", dijo Erdogan al anunciar la decisión, que otorga al Ejecutivo islamista amplios poderes.
El presidente invocó el artículo 120 de la Constitución turca, que permite gobernar mediante decretos-ley, suspender libertades y derechos fundamentales, imponer obligaciones financieras y laborales a los ciudadanos y conferir poderes especiales a los funcionarios.
Erdogan recordó que el golpe costó la vida a 240 personas (aparte de 24 soldados golpistas) y dejó más 1.500 heridos, y subrayó el papel de los ciudadanos a la hora de salir a la calle para frenar el golpe, una primicia en la historia de Turquía.
"Ha llegado un momento histórico para decir 'basta'", dijo Erdogan. El mandatario anunció el estado de emergencia después de presidir sendas reuniones del Consejo Nacional de Seguridad y del Consejo de Ministros. De hecho, Erdogan explicó que había sido el Consejo, dirigido por él, el que había propuesto al Ejecutivo la medida extraordinaria.
Poco después de comparecer ante las cámaras de televisión, Erdogan repitió su discurso en una alocución transmitida en directo a las pantallas gigantes instaladas en numerosas plazas del país, donde desde el fin de semana se congregan los seguidores del presidente ondeando banderas turcas.
El anuncio del estado de emergencia fue aclamado por gritos de "Dios es grande" y vítores a Erdogan, en un ambiente festivo pero también de venganza contra los golpistas.
En la plaza de Taksim de Estambul, en la que por primera vez en tres años se permiten manifestaciones, se ven estos días pancartas que piden restaurar la pena de muerte, abolida definitivamente en 2004, e incluso un muñeco colgado de una horca en alusión a los golpistas. El periodo de emergencia se aprovechará para neutralizar del todo a las redes de simpatizantes del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos.
