Como represalia a ese ataque, los funcionarios ejecutaron ayer a cinco condenados a muerte por terrorismo, horas después de haber anunciado que aplicarían esas penas muy pronto, según informaron dos comunicados del ministerio.
El Gobierno iraquí prometió ayer aumentar sus castigos y esfuerzos contra el terrorismo tras el atentado suicida del domingo 3 que causó en Bagdad, al menos, 180 muertos y 230 heridos, en medio de un ambiente de rabia contra la supuesta negligencia de las fuerzas de seguridad en ese ataque.
El departamento gubernamental ha presentado un proyecto de remodelación del código penal con el objetivo de acelerar la aplicación de las penas de muerte, indicó la nota.
Con esta petición, se pretende obligar al presidente iraquí a emitir el decreto que confirme la pena capital menos de un mes después de la sentencia definitiva.
La reforma del código consideraría que, en caso de ausencia de respuesta por parte del mandatario, se confirmaría la aplicación de la pena.
Asimismo, la nota informó de que actualmente existe una superpoblación en las cárceles iraquíes, que albergan hasta 3.000 condenados a muerte cuya sentencia es definitiva.
Con las sentencias de ayer, el número de ejecutados en los últimos dos meses asciende a 37 personas.
"En medio de las batallas y de la resistencia al terrorismo, rechazamos de forma categórica cualquier injerencia política o internacional que pida la suspensión de la aplicación de las penas capitales bajo el argumento de la defensa de los derechos humanos o cualquier otro", agregó la nota.
Ayer, el ministerio anunció en otra nota "el cumplimiento de las penas capitales muy pronto contra un grupo de criminales sentenciados conforme a la ley antiterrorista".
