La justicia sueca decidió ayer mantener la orden de arresto dictada en 2010 contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, por un presunto delito sexual y que motivó la apertura de una investigación preliminar en este país.
El tribunal de primera instancia de Estocolmo sostiene que Assange –refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres desde 2012 para evitar su extradición a Suecia– sigue siendo sospechoso de violación en grado menor y que se mantiene el riesgo de que quiera evitar un juicio o una hipotética pena.
"Teniendo en cuenta que Assange no aparecería en una vista y que no se han presentado nuevas circunstancias en el caso, el tribunal no ha considerado necesario realizar una nueva vista", consta en el fallo, que responde así a la reclamación de la defensa presentada en febrero y a la que se había opuesto la Fiscalía.
La petición de los abogados de Assange se produjo después de que el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU concluyó que el arresto del periodista australiano era ilegal e instara a Reino Unido y a Suecia a que acabasen con él.
El tribunal de Estocolmo sostuvo ayer que no considera que la estancia de Assange en la legación diplomática ecuatoriana sea "una forma de detención" y resaltó que los fiscales suecos han solicitado la ayuda de Quito para realizar el interrogatorio allí y que no hay motivo para dudar de que se llevará a cabo.
"La corte estima que el interés por investigar el delito del que es sospechoso mediante un interrogatorio pesa más que la intrusión o el daño que la orden de detención le cause", señaló el tribunal.
Tanto los gobiernos sueco y británico como la Fiscalía sueca ya habían rechazado el dictamen del panel de la ONU, sosteniendo que ni es vinculante ni afecta al proceso, reducido ahora a un caso de violación después de que prescribieran otros tres delitos por los que Assange era investigado en Suecia.
