Un hombre de 71 años falleció ayer asfixiado en un incendio en Valparaíso provocado por manifestantes que protestaban en las calles de la ciudad chilena mientras la presidenta Michelle Bachelet hablaba ante el Congreso para rendir su tercera cuenta pública.
El ministro del Interior, Jorge Burgos, confirmó la muerte de Eduardo Lara, un guardia de seguridad que se encontraba en el segundo piso de un edificio que fue incendiado, y donde hay oficinas de la municipalidad de Valparaíso.
El hombre fue rescatado del edificio por bomberos, que trataron de reanimarlo y lo trasladaron a un hospital, donde finalmente falleció.
Bachelet repudió la muerte del guardia y aseguró que "no se justifica en un país democrático donde hay espacios para expresarse, pero no con esos niveles de violencia". "Esto es deleznable y Chile completo lo repudia", dijo la mandataria en unas escuetas declaraciones a los periodistas.
El portavoz del Ejecutivo, Marcelo Díaz, dijo que "no hay nada que justifique" lo sucedido y anunció medidas legales para perseguir penalmente a los responsables. Díaz lamentó las acciones de "delincuentes que utilizan las manifestaciones ciudadanas para delinquir y generar destrozos y vandalismo".
