El presidente estadounidense, Barack Obama, inició ayer su viaje a Riad con una reunión con el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, durante el cual buscará reforzar la cooperación con los países árabes del Golfo pese a las últimas diferencias entre los tradicionales aliados.
Obama llegó ayer a la capital saudí y se reunió seguidamente con el rey Salman, con quien trató las relaciones bilaterales, que en los últimos días se han visto sacudidas por la posibilidad de que en EE.UU. se juzgue a responsables saudíes por su supuesta implicación en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
En respuesta a este borrador de ley estadounidense, al cual el propio Obama se ha opuesto, el Gobierno saudí ha amenazado con vender activos del Tesoro estadounidense por valor de 750 millones de dólares. Pero las tensiones entre los dos tradicionales "amigos" se remontan a la postura de EE.UU. frente al conflicto sirio, considerada tibia por parte de Riad, que pide desde hace años que Washington intervenga militarmente en el país árabe.
