Miles de personas salieron ayer a las calles por todo Brasil para manifestar su apoyo o su descontento hacía el Gobierno de Dilma Rousseff, quien en estos momentos afronta un proceso con miras a su destitución.
Pese a que está previsto que las grandes manifestaciones tengan lugar hoy domingo, día en que se votará en la Cámara de los Diputados si el proceso contra la mandataria avanza al Senado, numerosos brasileños aprovecharon para expresar su opinión en las calles.
En la capital del país, Brasilia, un pequeño grupo de manifestantes a favor del juicio político se concentró frente al hotel donde se aloja el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y vivieron momentos de tensión con la comitiva del padrino de Rousseff.
A la llegada de Lula al hotel, después de participar en un acto con movimientos sociales, los manifestantes cercaron los automóviles y un miembro de la comitiva de Lula salió de uno de los coches y propinó dos puñetazos a sendos manifestantes, antes de volver a subirse en el vehículo. Según medios locales, horas antes de ese incidente hubo un conato de enfrentamiento entre manifestantes de ambos bandos en el mismo lugar, pero la Policía impidió que los altercados llegasen a mayores.
Cerca de 3.000 integrantes de movimientos sociales favorables a Rousseff están acampados desde hace varios días en Brasilia a la espera de la gran manifestación del domingo 17.
