Pakistán ha respondido con miles de arrestos al atentado que el domingo 27 dejó, al menos, 73 muertos y más de 350 heridos en Lahore, donde musulmanes y cristianos lloran a sus muertos tras uno de los ataques más sangrientos en el país asiático.
El gobierno paquistaní ha lanzado una gran operación en la provincia oriental de Punyab, de la que es capital Lahore, en la que fueron arrestadas más de 5.200 personas aunque permanecen detenidas unas 200, en busca de los responsables de la masacre, de la que se ha identificado al suicida que se inmoló en un parque.
Las fuerzas de seguridad han llevado a cabo hasta ahora 160 operativos de diferentes cuerpos, según el ministro de Justicia de Punyab, Rana Sanaullah.
De los 5.221 arrestados en esta operación la mayoría quedó libre.
