El Ejército sirio irrumpió ayer en la ciudad de Palmira, donde se enfrenta al grupo terrorista Estado Islámico (EI) en medio de una gran ofensiva para arrebatar el control de esta población monumental a los radicales.
El gobernador de la provincia central de Homs, Talal al Barazi, informó a EFE por teléfono que los soldados irrumpieron en barrios del sur de la localidad desde donde tratan de avanzar hacia el centro.
"Las Fuerzas Armadas han lanzado un ataque desde tres lados –el noroeste, el oeste y suroeste– después de progresar por las afueras de Palmira, donde se han hecho con el dominio de varios montes", apuntó el responsable político.
La televisión oficial siria afirmó que las unidades castrenses habían retomado el hotel Dedeman y la rotonda de Al Zira, en la entrada suroccidental de Palmira, así como el monte de Al Tar, en las afueras, y la carretera que une esta urbe con Damasco. En paralelo, ingenieros del Ejército trabajan en el extrarradio para desactivar artefactos explosivos colocados por los extremistas para impedir el avance de sus enemigos.
Esto no ha impedido que un coche bomba de los radicales estalle en la zona de Wadi al Qabur, al noroeste de Palmira, y cause la muerte de varios efectivos gubernamentales, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
