Varios magistrados de la Corte Suprema de Brasil han salido al paso a las declaraciones de la presidenta, Dilma Rousseff, para aclarar que un juicio político "no es un golpe" y está contemplado en la Constitución nacional.
"No se trata de un golpe. Todas las democracias tienen mecanismos de control y el juicio político es uno de ellos", dijo ayer al canal de televisión Globo José Antonio Dias Toffoli, uno de los miembros del Tribunal Supremo. Dias Toffoli aclaró que, en el proceso iniciado contra Rousseff, "el juez primario es la Cámara de Diputados y luego el Senado" y que "cualquier cosa que pueda estar fuera de las normas legales puede apelarse ante el Supremo, para que lo enmarque en la Constitución".
Rousseff, en los últimos días, ha insistido en que el trámite iniciado en el Parlamento de cara a un posible juicio con miras a su destitución intenta alterar el orden democrático y supone un "golpe" contra el mandato que le dieron las urnas, pues en el proceso no está presente ninguna causa tipificada en la Constitución. La magistrada Carmen Lúcia Antunes Rocha, también miembro de la Corte Suprema, coincidió con Dias Toffoli y dijo creer que Rousseff "debe haber dicho que si no se cumple la Constitución puede haber un desbordamiento" de la legalidad, pero aclaró que no es el caso.
"Un proceso de 'impeachment' no es un golpe", indicó en alusión a la figura del derecho anglosajón usada en la legislación brasileña para definir el juicio político. Antunes Rocha señaló que "lo que no se puede es incumplir las reglas constitucionales", pero subrayó que para resolver todas las dudas que puedan surgir en el proceso está el Tribunal Supremo, que es la corte constitucional de Brasil.
