Corea del Norte aseguró ayer haber probado con éxito combustible sólido para los motores de sus misiles, un anuncio que ha generado alarma porque supone un peligroso avance en el programa armamentístico del régimen de Kim Jong-un.
El líder supremo supervisó personalmente este ensayo "de gran importancia histórica y estratégica" para el país, según la agencia estatal KCNA, que divulgó varias fotografías en las que se observa el motor despidiendo fuego sobre el banco de pruebas.
Kim Jong-un felicitó, según la agencia, a los científicos responsables del logro y afirmó que este servirá para "infundir gran horror y terror en el corazón de los enemigos", en referencia a Estados Unidos y Corea del Sur.
El comunicado subraya que los nuevos motores de combustible sólido de sus misiles permitirán "reforzar notablemente la capacidad militar" del Ejército Popular, uno de los más nutridos del mundo al superar el millón de tropas. Los expertos consideran que el desarrollo de este tipo de motores puede suponer un importante paso adelante en el polémico programa de misiles de corto, medio y largo alcance de Pionyang.
