La sociedad colombiana aceptó ayer sin sorpresa el retraso de la firma de la paz entre el Gobierno y las FARC, que las partes programaron para ayer 23 de marzo y que hace semanas admitieron que sería imposible de lograr en esta fecha.
Pese a que la firma de la paz ayer ya estaba descartada, existía la esperanza de que las partes anunciaran al menos algún avance en el punto que falta, sobre el fin del conflicto, pero los negociadores que siguen reunidos en La Habana no han dicho de momento nada al respecto.
"Se veía venir", dijo a EFE José Francisco Serna, un bogotano que cree que aún falta bastante para que se concreten los puntos del acuerdo de paz que Gobierno y guerrilla negocian desde noviembre de 2012 en la capital cubana.
Otro ciudadano, Diego Romero, apuntó que "un proceso de paz no es algo que se decide en dos o tres meses", especialmente cuando se trata de poner fin a más de medio siglo de conflicto armado. Son algunos ejemplos entre el 80 % de los colombianos que, según una reciente encuesta, no confiaba en que la fecha se cumpliera. La esperada fecha del 23 de marzo se ha convertido en motivo de broma.
